Reconocimiento provincial a Museo

En 1993 se inicia el proceso de levantamiento Museográfico del Museo de las Tradiciones Chonchinas, en la Casa ubicada en la Zona típica calle Centenario #116. El 5 de febrero de 1996, luego de tres años de recopilaciones y montaje de guión museográfico y objetos,  con gran lucidez, compromiso y esperanza, se abren las puertas de este espacio, haciendo entrega a la comunidad del “MUSEO DE LAS TRADICIONES CHONCHINAS”.

En el contexto de la Celebración del Día del Patrimonio, el 29 de Mayo, la Red Provincial de Cultura del Archipiélago organizó un Acto Provincial en el que se reconoció la Trayectoria y aporte a la difusión, conservación, protección y puesta en valor del Patrimonio Cultural de 10 personas y/u organizaciones de las 10 Comunas de las Islas.

En particular, a nuestro Museo le tocó ser quien representó a la Comuna de Chonchi y fue reconocido por su aporte a la Gestión Patrimonial del Archipiélago y sus comunidades.

El 07 de febrero de 1987 se fundó el Centro para el Progreso y Desarrollo de Chonchi, y en el año 1991 se consolida su personalidad jurídica. Desde sus inicios la Organización tiene por finalidad u objeto Promover el Progreso y el Desarrollo de los habitantes de Chonchi, sobretodo a través del acceso, comprensión y elaboración de procesos culturales con sentido de pertenencia, que profundizan en las relaciones internas y externas que se manifiestan en el Maritorio, con un enfoque en educación y aprendizaje desde procesos de Formación de conocimiento con respecto al entorno habitado. Por lo anterior, sus esfuerzos están destinados a preservar tradiciones, costumbres y hábitos sociales, así como de investigar los actuales procesos de desarrollo cultural que inciden en nuevas concepciones con respecto al trabajo, la educación, la migración y la cultura.

Fernando Álvarez, Director de nuestro Museo señala que «hemos sido por mas de 30 años una agrupación activa en la propuesta de políticas culturales, artísticas y patrimoniales de acceso, producción y difusión de expresiones culturales, así como de políticas enfocadas en aumentar el bienestar común de los habitantes de nuestra tierra, otorgando herramientas de desarrollo del conocimiento y análisis territorial con la finalidad de fortalecer el trabajo comunitario y las capacidades de las personas, abriendo de esta manera un camino hacia el Progreso democrático y autónomo de sus habitantes».

Consecuente a lo anterior y como concreción de sus inquietudes fundamentales, en 1993 se inicia el proceso de levantamiento Museográfico del Museo de las Tradiciones Chonchinas, en la Casa ubicada en la Zona típica calle Centenario #116. El 5 de febrero de 1996, luego de tres años de recopilaciones y montaje de guión museográfico y objetos,  con gran lucidez, compromiso y esperanza, se abren las puertas de este espacio, haciendo entrega a la comunidad del “MUSEO DE LAS TRADICIONES CHONCHINAS”, espacio cultural, que se sostiene desde entonces gracias al trabajo colaborativo de las cientos de personas que son parte de esta herencia cultural. El Museo se organiza en torno a una vivienda tradicional de principios del siglo XX que nos invita a una experiencia perceptiva y sensorial de revivir vida y estética de esa época, lo que permite comprender la complejidad de sus transformaciones hasta la actualidad.El Museo de las Tradiciones Chonchinas es una institución que ha gestionado el Patrimonio durante 29 años y es reconocido por su trabajo en la investigación, educación y difusión de nuestras diversidades bioculturales, así como un actor activo y relevante en la elaboración de contenidos artísticos, en la promoción y defensa del Patrimonio Cultural, así también con los aspectos que amplifican las tradiciones y costumbres del Archipiélago, desarrollando experiencias de elaboración de sentido y pertenencia a espacios de construcción y de manifestación de la cultura, apropiándose de lenguajes comunes que permiten identificarse y sociabilizarlos con su entorno.

Es un espacio que desde su dimensión Museológica piensa y cree en el barrio/comunidad como la unidad básica de desarrollo sustentable y contenido patrimonial, donde el desarrollo y la evolución societal con sentido de comunidad y de vida que guía las decisiones e intervenciones humanas no pueden ir en desmedro de las generaciones futuras. Esto significa que los pueblos deben reflejar la identidad cultural y geográfica de sus habitantes reconociendo en ello los valores patrimoniales y naturales del entorno en los instrumentos de planificación territorial.

Según nuestro Director, «es ésta definición política de la organización, la que  ha comprendido a la comunidad como la primera unidad de decisión soberana sobre los principios que regirán nuestro territorio en términos económicos, culturales, educativos, de la salud pública, de la vivienda, el medio ambiente y los derechos sociales fundamentales para el Desarrollo Sustentable, Democrático y Participativo. La organización ha presentado al museo no como un dispositivo comunicador y neutro, sino una esfera pública, donde los significados sociales, los valores sobre qué es cultura y patrimonio, identidad, ciudadanía y otras nociones son puestas en discusión y cuestionamiento. Los visitantes que llegan al Museo son planteados como grupos específicos, comunidades o redes, y se concibe la relación con los públicos de forma activa, constructiva y educativa. De este modo no son meros consumidores de productos (exposiciones, talleres o eventos) sino conjuntos de ciudadanos con voz y cultura propias (por lo tanto pueden mediar, generar significados propios o participar en diversos espacios del museo). Con ello se evita una noción cuantitativa, de museo como espectáculo, de políticas de acceso y de grandes números de visitantes, exposiciones a gran escala o macro-eventos. Por el contrario esta museología entiende el museo como una institución cualitativa, en red, que negocia significados culturales y que dispone de equipos y personal para generar relaciones, y colaboraciones con diversos grupos sociales».

El Museo de las Tradiciones Chonchinas, expresa en muchas cualidades el valor de nuestra cultura Insular, y su misión no es solamente difundir y promover costumbres, oficios y tradiciones, sino conmover desde la amplitud de nuestra Cultura Archipielágica a sujetos creadores y habitantes que buscan respuestas olvidadas por el veloz y avasallador ritmo de éste impuesto modelo económico y social.

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